
Así como el deleite del vino no termina con su degustación, sino que continúa en el recuerdo de los que comparten la mesa, tampoco el arte vitivinícola tiene por qué terminar cuando el vino se ha consumido. Este arte encierra otro arte póstumo en su recipiente: es aquél del vidrio y las incontables posibilidades que duermen en una botella vacía. “Hecho en Babu” existe para que estas posibilidades emerjan del alma de esa botella que quiere ser algo más, que quiere ser transformada en un recuerdo más.
El proyecto “El alma de la botella” consiste en dar a conocer al transformador del vidrio las diferentes técnicas de horneado, corte, pulido, pegado y combinación de estas técnicas para producir objetos utilitarios y decorativos a partir de una botella de vino.
Está dirigido principalmente a interesados en la transformación de materiales, artesanos, artistas, arquitectos, diseñadores e involucrados con la industria vitivinícola, como un medio de expresión y de difusión del producto una vez terminado su ciclo de consumo y aprovechando así la ventaja ambiental que representa la transformación de la botella desechada en objeto útil y/o decorativo.
Desde este punto de vista, el procesamiento de la botella de vino se convierte en un generador de empleos inesperado, reconstruyendo el tejido social pues involucra diversos sectores de la población así como artesanos y materiales regionales.
Se presenta además como una oportunidad para rescatar y fomentar el oficio del vidrio tanto artístico como complemento arquitectónico y crear a partir de ello una nueva artesanía, un nuevo mercado.
Hecho en Babu ofrece esta posibilidad en una serie de cursos modulares que permitirán a los interesados llevar la botella a su siguiente paso, el de decorar, rememorar y acompañar a los gustosos del vino.


